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Que Pátetico

Que patético es robar por placer. Personas comunes y corrientes esperando el acechar a cualquier victima lo suficientemente débil para dejarlo humillado y quitarle sus pertenencias sin un motivo aparente.  La vida es injusta. Pues ya lo veo. Tantas ramas en las que se puede desintegrar esa frase, pero hay una de esas ramas que me buscó y me buscó  hasta encontrarme desprevenida en un parque mientras volvía de un día agotador. Tanto me azoto esa vara que hiso que mis ojos se cristalizaran segundos después del encuentro. ¡Agh! Esa gente que no valora la palabra “trabajo” o “esfuerzo” y roban (en lo más literal de la palabra) ese esfuerzo y ese trabajo por el cual tanto luchaste. Frustración e impotencia te albergan desde el primer momento. Odio, sobretodo odio. Te llena el cuerpo asqueándote de ti mismo. Odias a esas personas, odias lo que te hicieron, odias el sentimiento con el que te dejan, odias el odio que sientes, por lo tanto, te odias a ti mismo. Por supuesto, todo eso no siembra raíces en tu ser. Pero cuando los latigazos te llegan a cortar, las heridas sangrantes tienden a tomar más tiempo para sanar. Agradecida, esquivé todo tipo de látigos, ayudándome así, a encaminarme en la vía más segura para eludir todo tipo de trampas futuras. No obstante, esas ramas se encuentran en todos lados y en cada rincón de tu entorno.
Tus cinco sentidos son tus aliados. Tus acechantes… Todos.

  • 21 Noviembre 2012
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